31.5.09

El miedo incontenible

Si no fuera por el ojo numero 67 (el que menos uso) no hubiese logrado verlo trepando directo hacia mis pelos por sobre el tejido que me sostenía mientras veía la televisión. Esa manera descarada en que mantenía el equilibrio, esa piel tan suave y descolorida, esos rasgos mutantes me hicieron sentir asco, repulsión... mis ocho patas se estremecieron. Le grité a mi esposa espantado, sin preocuparme de parecer un cobarde:

-¡Hay un humano sobre mi cama! ¡Trae algo para matarlo!-

Ella acudió serena, con la tranquilidad que acostumbran las viudas negras -Pero mi amor, si es tan solo un pequeño humano, ese ni siquiera es venenososuelen salir a caminar en verano... o quizá solo perdió su madriguera... déjalo vivir; puede que ese insignificante bicho tenga hijos y solo ande en busca de alimento.

Mi orgullo de araña no se entregaba a tan femenina demostración de clemencia. Sin mirar, simplemente lo abracé entre los pliegues de un papel hasta que reventó.... hasta sentir sus víceras desparramadas estuve conforme solo cuando dejó de moverse por completo.


-Tu no sabes nada de humanos, yo si sé de arañas que han muerto por infecciones producidas por picaduras humanas:Triunfalismo, consumismo, individualismo, segregación, envidia... ¿sabes tú cuántas enfermedades podría transmitir uno solo?

Ella me miró, como saboreando las palabras entre sus colmillos antes de decir:

-Te pareces a tu suegra nombrando tanta enfermedad extinta eso te pasa por ver demasiado el canal de oposición- dijo entre risas mientras se alejaba.

Fingí caer dormido... así no tendría que ir al mercado por un par de moscas marinadas para el almuerzo... estaba tan cómodo colgado de mi esquina favorita. Deseaba quedarme viendo las carreras de ranas, el reality de los gusanos y las Aracno-noticias... Es un domingo perfecto - pensé-.

26.5.09

Gratis = Bueno

Ya no soportaba la presión sobre sus pies
pero tampoco quería andar descalzo
fueron duros los años en que alimentó su fobia
al frío del cemento que no conoce el sol durante el año
al temblor incontenible que le producía el estar ahí encerrado
irremediablemente cautivo.

Lo reconozco, fui inocente al preguntarle por qué calzaba sus zapatillas
sin cordones cuando le iba a visitar a su casa.

Fueron cinco inolvidables años en Santiago 1
sin poder amarrarse los cordones como la gente
ni apretar confiado el cinturón, ni vestir lejanamente elegante
decía haciendo humear una pipa
decía guardando las cenizas de todos los cigarrillos encendidos.


Si no fue culpa mía la curiosidad de preguntarle tal infimidad
(puesto que es normal que la gente lleve las agujetas bien puestas)
ni de su delito es culpable la sociedad, contaba mi amigo
si el estaba listo para irse a vivir al campo
treinta y dos millones en mano, de la operación perpetuada el verano pasado
no fue su culpa tampoco haber encontrado una prenda interior ajena
y quizá tampoco tuvo la culpa su mujer, que murió sin explicar siquiera
bajo el fuego del arma, que en sus aventuras previas
no había tenido suerte u ocasión de percutar.

De hecho, esa fue la primera y la última vez que apretaría el gatillo
decía mientras humeaba inodora la pipa
decía mientras escondía los cordones, cables, pitas, cinturones
cualquier objeto con forma de cuerda
eso ayer jueves, quince años mas tarde en el living de una casa que no era la suya, la casa de todos y de nadie.

14.5.09

Disimulo

Le habían contado la noche anterior, mientras compartía en un bar
sobre aquél fenómeno característico de las personas que habían
sufrido alguna clase de amputación

Pero Jaime no terminaba de tragarse eso del "miembro fantasma"
puesto que él siempre había sentido que su brazo izquierdo seguía en su lugar
desde el día en que despertó en la camilla del hospital
con una invisibilidad parcial en su cuerpo.

De hecho, el no era de aquellos lastimeros -como solía llamarles-
personas similares a él, que arremangaban sus ropas para
no deshonrar el corte de moda o bien para no invocar miradas curiosas

Pues no, Jaime no era de ese tipo
él solía siempre llevar ropa larga y holgada
así, luciendo dos perfectos brazos caidos
a veces, incluso, se daba el lujo de colgar la manga izquierda
del bolsillo lateral del jeans o bien donde termina la espalda
y asi rascarse impunemente cualquiera fuese la ocasión

6.5.09

Unos y ceros

Sólo entonces propuse la risa como el único momento en que se admite y se valida el error la equivocación, la incongruencia, los valores más básicamente incompatibles. Frente a mi brillaba la multitud de rostros ordenados prolijamente en su butaca, todos en la misma postura mirando un punto fijo sobre mi frente.

A pesar de que cada uno de los asistentes en el auditorio estaba pensando muy seriamente en que podía consistir este florido fenómeno, todos adolecían de una expresión de tortura. Y es que aquella expresión en donde se busca la erudición me parece lejanamente amena o placentera por decirlo de alguna manera, esto es lo que sucede cuando uno habla y los demás piensan: Nadie suele reír.

Me repuse de ese largo silencio provocado por mi contemplación y me dirigí impetuoso hacia el público:

-Siendo mecanismos biológicos los que trabajan en nuestro interior las emociones funcionan, en mi supuesto, en cuanto presten alguna utilidad. Si poseemos un lenguaje, si poseemos medios para expresarnos, inverosímiles aparatos para comunicarnos con cada uno de los seres existentes en este planeta, si poseemos la materialidad física y podemos con ella modificar físicamente la realidad... las emociones -estos vicios perfectamente justificados- nos ocupan más tiempo y recursos de proceso que las instrucciones necesarias para que los hechos reales y utilitarios, sucedan empíricamente, siempre a nuestro favor, al bien común (nada ni nadie) y así no ocupar
los propios recursos de manera ineficiente en una polución de llantos y risas que se contraponen sin sentido alimentando una nefasta y provocada entropía. Esto es lo que entiendo por el origen primero de todas las clases de contaminación. Yo os digo: para que complicaros con toda esta parsimonia de asuntos emotivos que, comprendo y acepto a pesar de lo que acabo de exponer, les han sido tanto primordiales y a la ves útiles a la especie humana para trascender durante tanto tiempo, al menos durante la civilización terrestre. Estimados, yo propongo abolir definitivamente esta peculiar manera de programarse; cuando podemos simplemente existir... abandonar estas bazofias del sentir y entregarnos por consecuencia a mecanismos de vida más desinteresados y ecológicamente amigables.

Mientras, corrían las diapositivas detrás y por encima mío de los más variados vegetales emplazados en su estado original: bosques, huertos, bancos de corales, pastizales, plantaciones. Especies exóticas de inconmensurable belleza.

-Solo piénsenlo un momento y apelo con esto, a la franqueza interior de cada uno de los asistentes. Si no es claramente el amor, algo que practicamos solo por temor por ese temor a la existencialidad (que es otro fenómeno asociado, enfermo e igualmente nefasto pero mas peligroso) presten atención a lo que os digo y si logran entenderlo sabrán que ya existen, que pueden vivir hasta el último momento hasta aquel día en que sean considerados prácticamente inútiles y obsoletos.


De pronto, la multitud, que ocupaban una fajade tierra tan extensa que se perdía en el horizonte, una gruesa fila de robots, humanoides, transistóricos y cuanto esperpento de plástico o fluido que había ahí; absolutamente todos echaron a reír con sincronía perfecta como arremeten las trompetas casi al final de las sinfonías en un sonido estridente, metálico, eterno. Cada uno de ellos comenzó a reír.


Entiendo ahora que esto de la fama le quita crédito a mis conocimientos y lo vuelve todo voluble, pasajero, efímero. pero cuando empezaba mi remate diciendo: La Risa es el único momento en que se admite el error, vale decir, emplear la lógica sin aprehensiones frente a un absurdo; propongo una advertencia y a la vez, experimento con mi público, haciendo en el instante completamente coherentes y empíricas mis teorías sobre la necesaria desprogramación volitiva de los de los artefactos que viven aquí en el planeta Ataraxia.

Mi fama sigue en alza, los medios hacen mucho dinero y maravillas con mi nombre puesto que el último ataque de risa que provoqué en el sector 48 dejo inoperantes a mas de 3.4 millones de seres, una gran cantidad de estos en tanto aún no puede dejar de reír. Ya es la mañana siguiente, salgo a comprar un café veo algo que me hace reír, un tipo lleva una chaqueta con el antiquísimo logotipo de las extintas baterías Eveready estampado en la espalda un nueve rojo por donde pasa un gato negro: esa esencia humanamente modelada, cuna de toda nuestra maravilla, esa naturaleza enteramente "eléctrica".

2.5.09

Progresión matemática de muerte

El tedio de las máquinas y los vicios de la originalidad dejaron al ser humano relegado sólo a las tareas relacionadas a la contemplación paranoica de las cuestiones personales. El cálculo y su vida nanométrica había ganado la carrera por esculpir la verdad. Yo, que era un reactario, me alcé con belicosidad ante el estancamiento. Monté una biblioteca repleta de gruesos volúmenes dedicados al estudiode la última fuente energética, vital y alimenticia que traería saciedad a toda la especie: La nada

Todas las bibliografías en esos tomos apuntaban sólo a sendos obituarios y a diversos papeles higénicos utilizados eventualmente para hacer literatura, en todas las épocas imaginables no sé por qué.