7.12.09

Apnea

-Yo no tengo bien claro si la maté o no.

-Usted se va a declarar inocente por que para eso me contrató su familia
no perdamos el tiempo en cosas que no me competen del todo.

-Me tiene sin cuidado su ética señor, yo quiero confesarle lo que siento
es mi derecho como cliente supongo.

-Tengo claro que usted no ha cometido ningún crimen antes
sus papeles están limpios pero, su historia en lo personal no me convence.
No me parece bien llegar al punto donde tengo que decirle a usted ,a la luz
de las evidencias, siendo su defensor, si es usted
o no un asesino, su testimonio ha sido categórico
las últimas dos sesiones y estamos cerca de ganar el juicio, no conviene
que usted empiece a dudar a estas alturas.

-¿Y Usted que cree don Gonzalo?

-Dígaselo a usted mismo pues hombre y quédese en paz. La cárcel
y los juzgados son mi terreno. No lo es la mente humana o la culpa
así funciona mi ética y así quiero que funcione.

-La fidelidad y la monogamia es un invento para los hombres que le temen
a la incertidumbre. Le diré que me entretuve muchas horas mirando los videos
que grababa la cámara escondida en la habitación. Paty era una mujer hermosa
podría decir que esta dinámica del silencio me aseguraba tener material
para entretenerme a solas, al menos.

-Guárdese los detalles escabrosos, yo soy un hombre cristiano y gracias a ello
tengo una familia bien constituida, esas prácticas son y seguirán siendo para mí
una aberración y no me extraña que por causas tales usted esté metido
en semejante lío. Si me disculpa usted, su actitud en la cama me parece ambigua
al igual que su postura frente a la muerte de su mujer.

El abogado se mostraba incómodo con el reiterativo relato que emanaba su cliente
que más bien le parecía una alucinación muy bien pulida por la mente de Aurelio.

-Usted quiere que yo le pregunte a usted si acaso la mató ¿verdad?

-Dígame que yo lo hice, su mirada me lo está gritando hace más de un mes.

-¡Pues sí! usted lo hizo, usted era la única persona que estaba en la habitación
usted tenía muy claro que su esposa Patricia tenía asma y a mi gusto eso de haberle
comprado el inhalador antes de llegar a casa es parte de una burda coartada
para un cometer un crimen burdo.

Un silencio incómodo invadió la sala de reuniones en el céntrico juzgado
parecía que Aurelio iba a llorar mientras escuchaba las palabras que había
perseguido durante horas de conversación con Gonzalo Ramirez
el abogado de cabecera de la familia desde hacía mas de veinte años.

Y ante la culpa que lo corroía desde lo más profundo del asiento
comenzó Aurelio a recordar el aire artificioso del amor que sentía por Paty.
Esa noche, entró por el corredor repleto de espejos mientras se acomodaba
la bata. Ahí estaba ella desnuda haciendo juego con cada detalle
alegórico y exacerbado de la habitación de aquel motel de lujo.
Pero como siempre estaba callada; eso siempre lo hizo sentir solo
cuando estaba a su lado. Asentía con palabras dulces, siempre fumando.

Había cogido las esposas que le había regalado a su mujer hace un par de meses
para llevarlas y lograr usarlas por primera vez, al menos para Aurelio
por que él mismo había constatado que su Paty ya había usado el juguete
con su amante, una pequeña jovencita que a simple vista,
en las grabaciones que acumulaba con celo,
a penas había dejado de ser una púber.

-Yo no podía sentir celos comúnes y corrientes frente a esto
de hecho como bien le dije me divertí mucho espiándola
y poniendo cámaras primero en la habitación y luego por el resto de
los rincones de la casa. Por otra parte no era un hombre el que ocupaba mi lugar
en la cama; me las arreglé para convencerme de que era una razón para sentirme
orgulloso, un fetiche para mi ego, ella nunca necesitó otra figura como la mía.

-Algún problema debe haber tenido con ella entonces, veo que usted es indolente
a todos los demás estímulos y a esa altura yo ya habría metido a mi mujer en la cárcel
o quiza me las hubiese arreglado para que ella muriera y yo poder quedar impune,
pero usted se permite estas cosas y las considera normales para todo el mundo.
Si gusta usted sentirse culpable don Aurelio al menos establezca la razón de
por qué la mató... por que usted la mató, eso es lo que quiere escuchar usted
y yo no me quedaré para decirselo, he visto muchas casos como el suyo.
Mi trabajo es demostrar lo contrario así que podemos dejar esta conversación
cuando le parezca.


Gonzalo estaba cansado de la indecisión de su cliente, era evidente la fatiga en él.


-Con aquella escolar, Paty al menos reía a carcajadas, conmigo nunca lo hizo.
Usted ya se negó a ver mis grabaciones, con ellas podría haberlo apreciado.
Yo hice todo lo posible por hacerla feliz siempre, pero su belleza siempre era superior
a mi y a mis esfuerzos. Ella, siempre perfecta, impertérrita, elegante.
Y eso me hizo pensar en lo de las esposas, pero no me detuve a pensar en su asma
sabrá que ella se daba el permiso de fumar por montones mientras
se excusaba su silencio y falta de risas en la falta de aire
que siempre le atacaba. Cuando yo se lo encaraba
solía recordar el inhalador en su cartera, empezaba a desesperarse y a ponerse
roja. Si hasta el color de su piel podía controlar a discreción.

- Y ahora me va a decir que usted no sentía celos de Paty y lo que ocurrio con ella
fue la consecuencia de un juego despreocupado- increpaba iracundo Ramirez.

-Ya le dije que no sé si la maté deliberadamente. Yo le propuse esposarla a la cama
y ella asintió con el desprecio habitual. Yo quería verla reír de alguna forma
quería saber si aquella risa que escuchaba en las grabaciones
era la misma risa que podía dedicarme a mi.
Así que partí por preguntarle si acaso me era infiel y comenzó a reír
me trató como un bobo, me dijo que yo tenía mucha imaginación,
que aquello no le hacía falta a ella.
Yo insistí y siguió riendo, me dijo que estaba loco, que ya habíamos superado
esa etapa, que ya eramos personas adultas. Y comencé a recorrer su cuerpo
con ambas manos disimulando todas las dudas tormentosas que me invadían,
y quise entonces que riera como lo hacía con la jovencita.
Le hice cosquillas durante unos breves instantes y su cuerpo comenzó a temblar
entero. Estaba atada de manos no podía defenderse del tierno asedio.

-Se da cuenta, usted lo hizo... usted intervino en esta muerte.
Yo en tanto intento demostrarle al jurado que fue un descuido
y la tesis parece funcionar gracias a que usted no violentó jamás a su difunta esposa.
Deje de preguntarse cosas, duerma esta noche y guarde sus energías para
la sesión de mañana veo que no puedo luchar contra su idiotez
y esto es todo cuanto puedo hacer el día de hoy
por usted Don Aurelio.

El abogado estaba pensando en su prestigio y en lo que habría
de ocurrir la mañana siguiente cuando se dictara el fallo.
Se puso de pié y mantuvo su maletín colgando tratando de
hacerle entender a Aurelio que la conversación debía acabar.
Las dudas y la actitud de su cliente le parecían nada más que destructivas.

-Don Gonzalo, no se valla. No le estoy pidiendo que me defienda en este momento
le estoy pidiendo que me escuche.

-Sea breve y prometa que esta conversación no existirá en su cabeza mañana.

-Bien, prosigo... yo le dije que quería escuchar a Paty reír como
reía con aquella niña pero por más que le hice cosquillas, esa carcajada especial
no la escuché jamás. No era ni parecida a la risa que le inspiraba esa pendeja
una risa coqueta, sensual, alegre, descontrolada.
Fue todo un forcejeo, una lucha con risas y espasmos
pero no le hacía gracia que yo le hiciera cosquillas, como siempre
no como la lengua de la pequeña que le hacía revolcarse de júbilo
¿me entiende? ni por la fuerza pude hacerla feliz
¿por qué conmigo no tomaba el control?
¿por qué a mí no me recorría completamente?
¿por qué se entregaba a mí como aquella belleza inerte y desinteresada?
¿por que siempre tuve que intimar con un maniquí?
Y no pude dejar de fastidiarla con la punta de los dedos
puede que me haya pasado de la raya con el juego
en la confusión de todos estos pensamientos.
Persistí con las cosquillas aún cuando había dejado de tirar patadas
cuando ya había abandonado los inútiles llamados de auxilio
entre el rubor de sus mejillas que fue poco a poco volviéndose púrpura
se acabaron las risas en un par de bocanadas de aire
hasta acabar con un provocado silencio y estuvo al fin tranquila.
Se quedó así esposada con los ojos bien abiertos
tenía las muñecas sangrando, destrozadas;
entonces lo hicimos como era costumbre:
yo arriba y ella abajo callada mirando el techo.


-Cuando salga usted de aquí mi estimado don Aurelio, búsquese una mujer
de verdad. Como dice Unamuno, es mejor tener a alguien que lo quiera
a uno. Mañana será un día clave, luego tendrá tiempo para pensar en eso.

Por que el mismo abogado tenía mucho que pensar al respecto
Es que la gente joven no sabe que los sentidos son categóricos
se engañan para protegerse de aquello que perciben y no les conviene.
Esto pensaba en silencio mientras sentía el hedor a cigarrillo
de su esposa que yacía como un bulto inerte bajo la panza del viejo
que volvía la intimidad de ambos en algo que difícilmente
alguien hubiese querido grabar.


Los abogados demandantes no pudieron sostener la tesis
del asesinato, puesto que el cuerpo de Paty no presentaba marcas de estrangulación.
Por otra parte, no había registro médico alguno que respaldara
la supuesta asma en la difunta mujer: Aurelio fue finalmente absuelto.

El cholo

Cuando me vio perdido en el abismo que yacía en el centro de su cabeza
entre las aceitunas y las orejas que colgaban simétricas
él mismo se puso de pié para traer el balón frente a mi
ponerlo entre sus patas delanteras
y situarse en postura perfecta para comunicarme
telepáticamente su postura al respecto:

Mira weón, ¿veís esta pelota?
el universo es lo mismo
se sabe que está en constante movimiento
así que vamos a imaginar que la pelota crece
o se contrae a una velocidad abismante
que ni siquiera percibimos más que por el efecto
instantáneo del desplazamiento de la luz a escala terrestre.

Lo mejor que nos podría pasar es que nos estemos alejando unos de otros
te estoy hablando de la materia weon, no me salgai con asuntos esotéricos
yo no soy comunista.

Por que imagínate lo que existe en el punto donde convergen todas las cosas
como en un oyo negro, es como si todos trabajaramos en fabricar bombas
y llegue el día de la bomba, en donde se celebra la labor humana
y se tiren bombas a destajo mientras se toma y se come
esa wea es una implosión compadre como chupandose el universo
cuando podemos alejarnos del centro y divagar
eternamente como el insecto que toca el agua pero es tán ínfimo que no puede
aun sumergirse.

No me digai sofista weón mira que yo tengo conocimientos
así no mas está la cosa... o nos perdimos en la nada o nos vamos al oyo
pero como puedes percibir los dos movimientos
son parte de lo mismo así que concluyo mi estimado
que me gustaría que este instante, este movimiento
y el universo entero; si es que alguien se atreve a nominar el todo
y a todas las cosas de una sola vez.
Me gustaría mucho que esa llama estuviese extinguiendose
dentro de uno de los cuatro pistones de una harley davidson
de dos litros que va hecha la mierda
mordiendo el pavimento a través del árido desierto-.


Ese perro es bien bonito, si no fuera por el pelo
blanco de su pecho y barriga pasaría demás
por uno de raza si no fuera por lo patas cortas
yo digo que es un quiltro con algo de marca.
Se calló un buen rato mientras mordía la pelota
tratando de desinflarla infructuosamente.

25.11.09

Ministro de fe

Siempre que llegaba la policía a preguntar por Manuel
él sabía muy bien que existía la posibilidad de que alguien
lo estuviera extrañando en San Salvador -la gracia de Jesucristo
ya se manifestó- se decía, y no pensaba en devolverse a su patria
de todos modos.

Vino a Chile con tres ternos negro mate. Vestía uno de ellos con
la corbata casi estrangulándolo, manteniendo la cabeza bien alzada
mientras saludaba a todo el mundo.

Le dio las bendiciones a la azafata
cuando ésta vino a retirarle el plato del almuerzo.
Los saludos se fueron multiplicando a medida que arrastraba
la maleta con ruedas que le había regalado su tío Alfonso
emocionado hasta las lágrimas con la santa peregrinación de su sobrino.

Largo y algo amarillo de tez
sus dieciocho años se le escapaban por los ojos,
curiosos, como sus grandes orejas.
Estaba tan agradecido con la iglesia de Jesucristo
y los santos de los últimos días; nunca pensó en viajar
ni mucho menos hacerlo en avión.


Todo le parecía hermoso en estas tierras, al menos las primeras tres horas
que duró el bufete de bienvenida. Tuvo poco trecho entre el aeropuerto
y Providencia para apreciar la alameda, tan luminosa, tan europea.
Miraba escéptico a la virgen sobre el cerro los fines de semana cuando asistía
al enlace vía satélite que se realizaba en vivo directamente desde Utah
con algún representante directo del líder de la iglesia.

Aunque nunca entendió lo que decía el gringo en la pantalla
se conformaba con escuchar los aplausos de aprobación
o los "¡¡Jesus christ is the lord!!" que gritaban los misioneros rusios
mientras lloraban con una expresión de júbilo que desde joven
a Manuel le pareció inexplicable y maravillosa.


Pero ese sentimiento se oxidó con el verano santiaguino
tan seco, tan inhóspito... a veces sentía ganas de sacarse
la camisa y echarse a jugar con los niños bajo el chorro del grifo abierto
y comer cubos de leche, pero ya estaba advertido por su tutor
el elder Swanson, que se declaraba de muerte con los vecinos del barrio
y el atraso perpetuo en la construcción de la capilla en los Quillayes
un lugar olvidado entre la el límite entre la florida y la pintana;
periferia tan ajena a los turistas que llegan a conocer la epítome de
esta urbe tan sólo en unas pocas fotografías de la plaza de armas.
Hubo que solicitar resguardo policial mientras se terminaba
de construir la capilla que se les había asignado,
algo que los hizo enemigos de todos los vecinos del lugar.
Mientras, escandalizados los enviados de Nuñoa
comentaban lo barato que seguramente había costado el terreno,
comentaban cuantas planchas de techumbre se habían robado
la noche anterior los pendejos
que cuántos ladrillos
que cuántos sacos de cemento.


La gente como colgando de los block, miraba a los mormones de reojo.
día y noche desde las escaleras, a veces gritando uno que otro improperio
y riendo a carcajada limpia entre las toallas colgadas,
pantalones, ropa íntima, bicicletas y pequeñas selvas de interior,
todo musicalizado con canciones sabrosas o estridentes, cual fuera la ocasión.

Mientras, al son de Marc Antonhy la droga brotaba por todas partes.
Manuel tardó un poco en enterarse que esas botellas
de refresco tan pequeñas eran en realidad un jarabe para la tos
y que los numerosos papeles picados que había por el suelo
no eran por que hubiese ganado la U o el colo, o por que quizá
nadie estuviera preocupado de barrer las calles.


Los vecinos nunca estuvieron contentos con los gringos metidos justo ahí
en medio. Manuel bajaba asustado por las mañanas
del piso completo que la iglesia arrendaba en ese
antro donde lo que más hacía falta era la gracia del señor,
Antes que lograra musitar el primer -"Hola, ¿usted conoce a Jesús?" -
las vecinas vociferaban unas palabras incomprensibles apuntando
la construcción, que les había arrebatado la improvisada cancha
de baby futbol existente desde que el mismo presidente
Elwyn había entregado la solución habitacional por ahí por el '90
según Matías, su compañero de cuarto y de rondas.


El Mati que estaba haciendo su misión en la iglesia hace poco
vivió siempre en Quillayes. No se quejaba de nada
y parecía de hecho ser el misionero favorito del gringo Swanson,
que lo mandaba varias veces al día a hablar
con las gordas que se tuestan al sol sosteniendo
ridículas bolsas de marihuana empaquetada y billetes arrugados.

Los primeros fieles de la recién construida iglesia llegaron en un principio
por necesidad cuando se escondían de las mexicanas, de los pacos o del frío
cuando ya no quedaba carbón y parafina en el negocio de más abajo.

El tío Alfonso va a imaginar que me hice monje, pensaba Manuel
cuando se quedaba solo en el block desde que Matías
había empezado a viajar seguido los fines de semana a Utah.
Ahí fue que empezó a conocer de verdad a la gente que había venido
a convertir. Les hizo gracia a todos cuando Manuel les contó que en San Salvador
su familia tenía los bolsos hechos y comida para sobrevivir tres meses
lista para cargarla e irse al cielo con el señor Jesucristo cuando fuese el día de
su venida.


Cuando estuvo un poco más moreno fue que le empezó a gustar
a Cinthya, que era fan de Sean Paul y de cuanto artista rapero existe.
Ella fascinaba a Manuel hasta en la manera de comer chicle
y de vestir tan sensualmente, le hacía sentir un poco mas cerca de Miami
un poco más cerca de donde siempre quiso estar.

Como todas las cosas en Santiago, todas un tanto copiadas de alguna otra parte
todas con algo folcklórico que justifque su plena identidad con cualquier otro
lugar del orbe, elder Manuel se fue sintiendo en casa, y decididamente
patriota, puesto que aquí se sentía en vários lugares a la vez
y con la Cinthya que era tan buena cabra, tan alegre bailó la cumbia
el reguetón, el merengue de vieja cuarentona que es de lado y lado
y así paulatinamente en el jolgorio: el vientiuno, la churri, los tomiciados,
el raspao' de juguera, la granada de ron a quinientos con mini coca
el antenazo, el jote con portón, el silver, el capel de 35º y los derby corriente.


Pero nunca se sintió mal por aquello... solo temía que algún día
se acordaran sus familiares de que él estaba en algún lugar de Chile sentado
tomando sol días enteros mientras fumaba de la blanca
y de la negra en las sillas de plástico, riendo, copuchando
armando al caer la tarde unos braseros gigantescos
para campear la noche que no se acababa nunca en el deambular
de los pendejos, los lanzas, los taxistas y los chorizos tapizados en oro que
deambulaban por entre los blocks a horas inciertas.


Y lo bueno dura poco... porque de repente murió el Mati de
un día para otro arriba del avión hacia Utah y se supo entonces
que el elder Swanson lo tenía de burrero hace meses
y que en aquella ocasión lo hizo tragar al menos tres kilos de la buena
tiempo nebuloso donde ya nadie recordaba
acudir al centro para ver los enlaces vía satélite con Salt lake.
Todos anesteciados, nadie reclamó tampoco por ello.
Los más jóvenes preferían salir a pasear
en el mercedes que Swanson se había comprado,
como dijo en un principio, con unos dolares que traía de Florida.

El escándalo se vió en todos los medios, tanto que fue difícil
extraditar al elder traficante de vuelta a USA, según gritó durante
semanas la prensa de mediodía, que era la más vista en Quillayes.
Así todos los elder, un poco más choros que antes
fueron regresando a sus respectivos países, todos menos Manuel.


Hasta que la iglesia quedó por completo abandonada
por que ni los mismísimos gringos quisieron saber
nuevamente de los Quillayes o de lo que allí ocurriera.
Por otra parte los vecinos tampoco quisieron abrir la iglesia
"pa' que se convirtiera en un nido de güarenes", como decía
su suegra mientras sudaba la gota gorda
haciendo polvo las rocas.

La capilla estuvo intacta desde entonces
como monumento eregido al Jesús turista que
prefiere no pasar de la plaza italia hacia abajo.
Los cabros chicos solo se pasan
cuando se les cae un volantín o una pelota al patio
procurando no perturbar la caña crónica de Luchito
el indigente que se había pegado al alero
del edificio con su carpa y sus cartones el invierno pasado.


- ¿Y por qué habla de Manuel como si fuera otra persona, digo... no usted mismo?

preguntaba atónita la periodista del Mega

-Por que Manuel murió el día que me mataron a mi primer hijo
en un quite de drogas que nos hicieron el año pasado
Josecito tenía nueve años no más cuando me lo mataron
este que le voy a mostrar ahora por que me tatué su carita en la espalda
¿qué cómo me dicen? ahora yo soy tocayo de mi compadre Lucho
que vive en la iglesia por que usé su carné hasta que terminé de reventar
cuanta tarjeta de crédito me dieron en las tiendas. Y ahora pa serle franca
no tengo na nombre por que hace meses ya que hicimos justicia
con la ayuda de los cabros de acá de la pobla, mi hijo era promesa
del fútbol de aquí del barrio y siempre fue bien querido por todos
un cabro güeno, un cabro de bien... no merecía lo que le pasó.
Y puta, por eso ahora con cuea puedo salir pa' la feria, no se me ve
ni en pelea de perro, pero estamos esperando a que se enfríe
la cazuela... usted me entiende
Pero cuando pueda salir tranquilo, voy a ir con mi suegra
a pagarle mis días felices a la Virgencita de lo Vásquez-.


Escribía la periodista en el papel con algo más que temblores
pues Manuel se negó terminantemente a ser grabado de modo alguno
Presurosa lo hacía, mientras observa como el ancho y largo moreno
se persignaba mirando el agrietado cielo de volcanita
de la precaria y calurosa habitación.